A lo largo de la historia, han existido dos grandes tendencias para obtener tropas para entrar en guerra: reclutar ciudadanos, como sucedió con el imperio romano y la mayoría de los países después de la revolución francesa; o recurrir a mercenarios, como hicieron aníbal y las ciudades italianas del renacimiento. la aparición de modernos mercenarios se produjo al final de la segunda guerra mundial, cuando los ejércitos de masas se desmovilizaron. millones de antiguos soldados intentaron retomar su vida civil. muchos que no lo lograron o ya no les gustaba buscaron empleo en la vida militar: como voluntarios a sueldo o como modernos soldados de fortuna, que ofrecían sus conocimientos técnicos -como aviadores y marinos- para asesoramiento o funciones militares puramente.
